La música clásica me la pone dura

Lectura que recomiendo encarecidamente

La música clásica me la pone dura.

Ya sé que para algunas personas ésta no será una frase muy prometedora. Pero si quitáis la palabra “clásica”, a lo mejor ya no está tan mal. Puede incluso que entonces pase a ser comprensible. Porque entonces, gracias a la palabra “música”, tendremos algo universal, algo emocionante, algo intangible e inmortal.

Vosotros y yo estamos conectados de forma inmediata a través de la música. Yo la escucho. Vosotros la escucháis. La música ha empapado nuestras vidas y ha influido en ellas tanto como la naturaleza, la literatura, el arte, el deporte, la religión, la filosofía y la televisión. Es la gran unificadora, la droga preferida de los adolescentes de todo el mundo. Brinda consuelo, sabiduría, esperanza y calidez; lleva haciéndolo miles de años. Es medicina para el alma. Hay ochenta y ocho teclas en un piano y, dentro de ellas, un universo entero.

Intrumental. Memorias de música, medicina y locura de James Rhodes